lunes, octubre 16, 2006

Albert Einstein

Nace en Ulm (Alemania) el 14 de marzo de 1879, de padres judíos. Comienza a ir a una escuela primaria católica en Munich donde pasó su juventud. Allí su familia poseía un pequeño local que fabricaba maquinaria eléctrica. No habló hasta la edad de tres años, pero aún de joven mostró una brillante curiosidad en torno a la naturaleza y una habilidad para entender difíciles conceptos matemáticos. A los doce años aprendió geometría por sí mismo.

Tímido y retraído, con dificultades en el lenguaje y lento para aprender en sus primeros años escolares; apasionado de las ecuaciones, cuyo aprendizaje inicial se lo debió a su tío Jakov que lo instruyó en una serie de disciplinas y materias, entre ellas álgebra: “...cuando el animal que estamos cazando no puede ser apresado lo llamamos temporalmente “x” y continuamos la cacería hasta que lo echamos en nuestro morral”, así le explicaba su tío, lo que le permitió llegar a temprana edad a dominar las matemáticas. Dotado de una exquisita sensibilidad que desplegó en el aprendizaje del violín, Albert Einstein fue el hombre destinado a integrar y proyectar, en una nueva concepción teórica, el saber que muchos hombres de ciencia anteriores prepararon con laboriosidad y grandeza.

El resto de su educación no es extraordinaria, concluyendo sus estudios superiores en la Escuela Politécnica Federal Suiza.

Allí conoció a Mileva Maric, con quien se casa en 1900. No resultó ser un matrimonio feliz. Nacen dos hijos de esta unión: Hans Albert, quien fuese profesor de Hidráulica en Berkeley, California, donde muere en 1973 y Eduardo quien falleciera en 1965.

Después de su divorcio, Einstein se casa con su prima Elsa. Aunque ella no entendía el trabajo del físico, resultó un enorme apoyo en la carrera de Einstein. Ella le organizó un hogar propicio para el trabajo intenso de investigación. Más importante aún, fue el cuidado que tuvo al organizar y restringir el número de visitantes que aspiraban hablar con Einstein, un número muy elevado, debido a la gran fama que, a pesar de él mismo, había adquirido.

Margot, hija del primer matrimonio de Elsa, le acompañó en Princeton hasta sus últimos días, ya que Elsa había muerto en los años cuarenta.

Einstein odiaba el aburrido régimen y el espíritu poco imaginativo de la escuela en Munich. Cuando, debido a repetidos fracasos comerciales, su familia hubo de dejar Alemania para emigrar a Milan, Italia, Einstein -que entonces tenía 15 años- aprovechó la oportunidad para dejar los estudios. Pasó un año con sus padres en Milan, y cuando se le hizo evidente que tendría que arreglárselas por sí mismo, completó sus estudios secundarios en Arrau, Suiza, y entró al Politécnico Nacional.

En la primavera de 1905, luego de estudiar la naturaleza de la materia y la radiación, y cómo interactuaban en algún tipo de modelo unificado del mundo por diez años, Einstein comprendió que la raíz del problema yacía no en una teoría de la materia, sino en una teoría de la medición. Fue capaz de proponer una descripción correcta y consistente de los eventos físicos sin recurrir a presunciones especiales sobre la naturaleza de la materia o la radiación, pero virtualmente nadie comprendió el argumento de Einstein.

De todas maneras, su estrella comenzó a crecer dentro de la comunidad física. Luego ascendió rápidamente en el mundo académico alemán; su primer puesto fue en la Universidad de Zurich, en 1909. En 1911 se mudó a la Universidad alemana de Praga, y en 1912 retornó al Politécnico Nacional de Suiza. Finalmente, en 1913 fue nombrado director del Instituto Kaiser Wilhelm para la Física, en Berlín.

En los fundamentos de la teoría general de la relatividad, Einstein dio razones sobre las previamente inexplicables variaciones en el movimiento orbital de los planetas, y predijo la curvatura de la luz estelar en las cercanías de un cuerpo masivo, tal como el sol. La confirmación de este fenómeno durante un eclipse solar en 1919 se transformó en un evento muy publicitado, y la fama de Einstein recorrió el mundo.

A partir de 1919, Einstein tuvo renombre internacional. Recogió honores y premios, incluyendo el Nobel de Física en 1922 (el premio Nobel de Física del año 1921 fue anunciado el 9 de Noviembre de 1922) , de parte de varias sociedades científicas del mundo. Sus visitas a países de todo el mundo, como la que realizó a España en 1923, impulsada por el matemático Julio Rey Pastor, o las que realizó a Argentina, Uruguay y Brasil en 1925, eran un acontecimiento; le seguían fotógrafos y periodistas.

Los dos movimientos sociales que recibieron su apoyo incondicional fueron el pacifismo y el Sionismo. Durante la Primera Guerra Mundial fue uno del puñado de académicos alemanes que se atrevió a criticar la participación de Alemania en la guerra. Luego, su continuado apoyo a los objetivos pacifistas y sionistas lo convirtieron en el blanco de viciosos ataques por parte de los antisemitas y extremistas de derecha en Alemania. Aún sus teorías científicas fueron ridiculizadas públicamente, en especial la teoría de la relatividad. Cuando Hitler llegó al poder en 1933, Einstein decidió de inmediato abandonar Alemania y viajó a los Estados Unidos. Allí consiguió un puesto en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, Nueva Jersey. En tanto continuaban sus esfuerzos en favor del sionismo internacional, se vió forzado a abandonar su pacifismo ante la terrible amenaza que el régimen Nazi de Alemania significaba para la humanidad.

En 1939 Einstein colaboró con varios físicos en la redacción de una carta al presidente Franklin D. Roosevelt, indicándole la posibilidad de fabricar una bomba atómica y la probabilidad de que el gobierno alemán se estuviera embarcando en tal proyecto. La carta, que llevaba sólo la firma de Einstein, ayudó a apurar los esfuerzos americanos para construir la bomba, pero Einstein mismo no tuvo parte en el trabajo, y desconocía todo sobre él en ese momento.

Tras la guerra, Einstein se involucró activamente en la causa del desarme internacional y el gobierno mundial. Continuó apoyando activamente al sionismo, pero declinó la oferta de convertirse en presidente del estado de Israel. En los EEUU, hacia fines del 40 y principios de los 50, abogó por la necesidad de que los intelectuales de la nación hicieran cualquier sacrificio necesario para preservar las libertades políticas.

Einstein murió en Princeton el 18 de Abril de 1955. Sus esfuerzos en favor de causas sociales muchas veces fueron vistos como irreales. En realidad, todas sus propuestas eran objeto de su mayor atención. Como sus teorías científicas, estaban motivadas por una clara intuición, basada en un agudo y cuidadoso criterio que consideraba primordiales la observación y la evidencia. Aunque Einstein dio mucho de sí en pos de causas políticas y sociales, la ciencia siempre ocupó el primer lugar para él porque, como solía decir, sólo el descubrimiento de la naturaleza del universo tiene un significado perdurable.

La imagen de Einstein

La imagen que nos ha llegado de Einstein, es la de los últimos años de su vida, los cuales pasó en los Estados Unidos, debido a sus bien conocidas dificultades con el régimen nazi.

Su apariencia física asemejaba la de un líder religioso, sus cabellos canosos y despeinados. Sus ojos reflejaban una mezcla de la profundidad de sus pensamientos y, a su vez, de tristeza. Esta imagen ha ido evolucionando en la mente popular y nos queda más bien una caricatura.

Sin embargo, si indagamos un poco más allá encontramos una personalidad casi tan impresionante como su trabajo en la física teórica.

Einstein creía en un mundo de simplicidad y armonía. Un aspecto de su personalidad que impresionaba profundamente a quien le conocía era su sentido del humor.

Aunque su interés por la física era absorbente, Einstein tuvo una activa participación en los eventos más importantes de su época. Fue altamente estimado por sus contemporáneos. Esto llegó a tal extremo que se le ofreció la Presidencia de Israel. Fue de gran importancia la carta enviada al Presidente Roosevelt haciéndole ver el peligro de la construcción de la bomba atómica por parte de Alemania.

Justo hasta sus últimas horas estuvo involucrado en actividades para el beneficio de la humanidad. Junto con Bertrand Russell se propuso la redacción de una declaración de científicos reconocidos, alertando sobre el peligro del armamento nuclear.

La primera teoría de la relatividad

Además de las significativas medidas de Michelson y Morly, los físicos de la década 1890-1900 se encontraban con dos logros teóricos. George FitzGerald del Trinity Collage (Dublin), había buscado una salida a los controversiales experimentos del éter: Los objetos se contraen, mientras ellos son desplazados. Similarmente, se podía mostrar que hasta el tiempo se “alargaba” a consecuencia del desplazamiento del reloj que lo cronometrase.

Un segundo gran adelanto fue presentado por Hendrik Anton Lorentz, holandés, que había analizado las ecuaciones de Maxwell, y había llegado a la conclusión, que en la naturaleza de la electricidad y magnetismo se observaban simetrías no evidentes a sus predecesores, en particular a las simetrías consideradas por Galileo Galilei, en el contexto de la mecánica clásica.

Es la mente brillante de Einstein, quien reúne todos estos adelantos y nos lleva a un principio fundamental de toda la naturaleza, ya no ligado al fenómeno medido por Michelson, o bien al fenómeno electromagnético, mostrado en las ecuaciones de Maxwell.

La tercera publicación de Einstein en 1905, Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento, y la cuarta titulada ¿Depende la inercia de un cuerpo de la energía que contiene?, formulaban lo que después llegó a conocerse como la teoría especial de la relatividad (o teoría restringida de la relatividad). Desde los tiempos del matemático y físico inglés Isaac Newton, los filósofos de las ciencias naturales (nombre que recibían los físicos y químicos) habían intentado comprender la naturaleza de la materia y la radiación, y su interacción en algunos modelos unificados del mundo. La hipótesis que sostenía que las leyes mecánicas eran fundamentales se denominó visión mecánica del mundo. La hipótesis que mantenía que eran las leyes eléctricas las fundamentales recibió el nombre de visión electromagnética del mundo. Ninguna de las dos concepciones era capaz de explicar con fundamento la interacción de la radiación (por ejemplo, la luz) y la materia al ser observadas desde diferentes sistemas de inercia de referencia, o sea, la interacción producida en la observación simultánea por una persona parada y otra moviéndose a una velocidad constante.

En la primavera de 1905, tras haber reflexionado sobre estos problemas durante diez años, Einstein se dio cuenta de que la solución no estaba en la teoría de la materia sino en la teoría de las medidas. En el fondo de su teoría restringida de la relatividad se encontraba el hallazgo de que toda medición del espacio y del tiempo es subjetiva. Esto le llevó a desarrollar una teoría basada en dos premisas: el principio de la relatividad, según el cual las leyes físicas son las mismas en todos los sistemas de inercia de referencia, y el principio de la invariabilidad de la velocidad de la luz, según el cual la velocidad de la luz en el vacío es constante. De este modo pudo explicar los fenómenos físicos observados en sistemas de inercia de referencia distintos, sin tener que entrar en la naturaleza de la materia o de la radiación y su interacción, pero nadie entendió su razonamiento.

En su cuarto artículo, Einstein dedujo la famosísima fórmula E=mc2 que relaciona la energía (E) con la masa (m) y la velocidad de la luz (c).

La segunda teoría de la relatividad

Antes de dejar la oficina de patentes, en 1907, Einstein ya trabajaba en la extensión y generalización de la teoría de la relatividad a todo sistema de coordenadas. Empezó con el enunciado del principio de equivalencia según el cual los campos gravitacionales son equivalentes a las aceleraciones del sistema de referencia. De este modo, una persona que viajara en un elevador o ascensor no podría en principio determinar si la fuerza que actúa sobre ella se debe a la gravitación o a la aceleración constante del ascensor. Esta teoría general completa de la relatividad no fue publicada hasta 1916. De acuerdo con ella, las interacciones entre los cuerpos, que hasta entonces se atribuían a fuerzas gravitacionales, se explican por la influencia de aquéllos sobre la geometría espacio-tiempo (espacio de cuatro dimensiones, una abstracción matemática en la que el espacio se une, como cuarta dimensión, a las tres dimensiones euclídeas). Basándose en la teoría general de la relatividad, Einstein pudo entender las variaciones hasta entonces inexplicables del movimiento de rotación de los planetas y logró predecir la inclinación de la luz de las estrellas al aproximarse a cuerpos como el Sol. La confirmación de este fenómeno durante un eclipse de Sol en 1919 fue toda una noticia y su fama se extendió por todo el mundo.

Einstein consagró gran parte del resto de su vida a generalizar su teoría. Su último trabajo, la teoría del campo unificado, que no tuvo demasiado éxito, consistía en un intento de explicar todas las interacciones físicas, incluidas la interacción electromagnética y las interacciones nucleares fuerte y débil, a través de la modificación de la geometría del espacio-tiempo entre entidades interactivas.

La mayoría de sus colegas pensaron que sus esfuerzos iban en dirección equivocada. Entre 1915 y 1930 la corriente principal entre los físicos era el desarrollo de una nueva concepción del carácter fundamental de la materia, conocida como la teoría cuántica. Esta teoría contempla la característica de la dualidad onda-partícula (la luz presenta las propiedades de una partícula, así como las de una onda), que Einstein había intuido como necesaria, y el principio de incertidumbre, que establece que la exactitud de los procedimientos de medición es limitada. Además, esta teoría suponía un rechazo fundamental a la noción estricta de causalidad. Sin embargo, Einstein mantuvo una posición crítica respecto a estas tesis hasta el final de su vida. “Dios no juega a los dados con el mundo”, llegó a decir.

Algunos pensamientos y frases dichas por Einstein

EL DERECHO DE TODO HOMBRE ES ESCUCHAR SU CONCIENCIA Y ACTUAR SEGUN ESTA SE LO DICTE.

Después de las bombas que destruyeron Japón, Einstein reflexionó: “Si hubiera sabido esto, me habría dedicado a la relojería”.

No sé cómo será la III Guerra Mundial, pero sí la IV... con piedras y palos.

¿Azar? Jamás creeré que Dios juega a los dados con el mundo.

Un hombre debe buscar lo que es y no lo que cree que debería ser.

La emoción más hermosa y más profunda que podemos experimentar es la sensación de lo místico. Es el legado de toda ciencia verdadera. Aquel al que su emoción le es esconocida, que ya no se pregunta ni está en estática reverencia, vale tanto como si estuviera muerto. Tener el conocimiento y el sentimiento de que lo que es impenetrable para nosotros realmente existe, que se manifiesta en la suprema sabiduría y en la más radiante belleza que nuestras torpes facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas, está en el centro de toda verdadera religiosidad.

La vida de un hombre sin religión no tiene sentido; y no sólo lo convierte en un desdichado, sino en un ser incapaz de vivir.

El admitir que existe Algo en lo cual no podemos penetrar; el pensar que las razones más profundas, que la belleza más radiante que nuestra mente pueda alcanzar, son sólo sus formas más elementales de expresión; ese reconocimiento, esa emoción, constituye la actitud verdaderamente religiosa. En ese sentido yo soy profundamente religioso.

La luz es la sombra de Dios.

La Ciencia es una tentativa en el sentido de lograr que la caótica diversidad de nuestras experiencias sensoriales corresponda a un sistema de pensamiento lógicamente ordenado.

Nunca pienso en el futuro. Este llega lo suficientemente rápido.

Mi ideal político es el democrático. Todo el mundo debe ser respetado como persona y nadie debe ser divinizado.

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

La ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega.

Si perdemos el sentido del misterio, la vida no es más que una vela apagada.

La energía no se crea, siempre existe, y no se destruye, solamente se transforma por medio del pensamiento o voluntad de quien la maneja.

Si tu intención es describir la verdad, hazlo con sencillez y la elegancia déjasela al sastre.

Todo debe simplificarse hasta donde sea posible, pero nada más.

Vemos la luz del atardecer anaranjada y violeta porque llega demasiado cansada de luchar contra el espacio y el tiempo.

Lo importante es no dejar de hacerse preguntas.

El mundo no está amenazado por las malas personas sino por aquellos que permiten la maldad.

Si anhelamos con seguridad y pasión la seguridad, el bienestar y el libre desarrollo del talento de todos los hombres no hemos de carecer de los medios necesarios para conquistarlos.

Muchas son las cátedras universitarias, pero escasos los maestros sabios y nobles. Muchas y grandes son las aulas, más no abundan los jóvenes con verdadera sed de verdad y justicia.

Una universidad es un lugar donde la universalidad del espíritu humano se manifiesta.

Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judio.

Mientras somos jóvenes, los pensamientos pertenecen al amor. Después el amor pertenece a los pensamientos.

La ciencia no es más que un refinamiento del pensamiento cotidiano.

Lo más incomprensible del Universo, es que sea comprensible.

La imaginación es más importante que el conocimiento.

La realidad es simplemente una ilusión, aunque muy persistente.

Soy lo suficientemente artista como para dibujar libremente sobre mi imaginación. La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación circunda el mundo.

Es un sentimiento maravilloso el descubrir las características unificadoras de un complejo de fenómenos diversos que parecen totalmente desconectados en la experiencia directa de los sentidos.

Un ser humano es parte de un todo, llamado por nosotros universo, una parte limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sentimientos como algo separado del resto... algo así como una ilusión óptica de su conciencia. Esta falsa ilusión es para nosotros como una prisión que nos restringe a nuestros deseos personales y al afecto que profesamos a las pocas personas que nos rodean. Nuestra tarea debe ser el liberarnos de esta cárcel ampliando nuestro círculo de compasión para abarcar a todas las criaturas vivas y a la naturaleza en conjunto en toda su belleza.

Un ser humano es parte del todo que llamamos universo, una parte limitada en el tiempo y en el espacio. Está convencido de que él mismo, sus pensamientos y sus sentimientos, son algo independiente de los demás, una especie de ilusión óptica de su conciencia. Esa ilusión es una cárcel para nosotros, los limita a nuestros deseos personales y a sentir afecto por los pocos que tenemos más cerca. Nuestra tarea tiene que ser liberarnos de esa cárcel, ampliando nuestro círculo de compasión, para abarcar a todos los seres vivos y a toda la naturaleza.

La religión del futuro será cósmica. Una religión basada en la experiencia y que rehuya los dogmatismos. Si hay alguna religión que colme las necesidades de la ciencia esa sería el Budismo...

No todo lo que cuenta puede ser contado y no todo lo que puede ser contado cuenta.

El telégrafo sin hilos no es difícil de comprender. El telégrafo ordinario es como un gato muy largo. Pones la cola en Nueva York y el gato maúlla en Los Ángeles. El telégrafo sin hilos es lo mismo pero sin el gato.

En mis teorías sitúo un reloj en cada punto del espacio, pero en la vida real apenas puedo permitirme el lujo de comprarme uno para mi casa.

Hasta donde la ley de las matemáticas se refiere a la realidad, esta no es exacta; y cuando las leyes de la matemática son exactas, estas no se refieren a la realidad.

El nacionalismo es una enfermedad infantil. Es el sarampión de la humanidad.

No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicarselo a tu abuela.

Lo único que interfiere con mi aprendizaje es mi educación.

Lo único realmente valioso es la intuición.

La belleza no mira, sólo es mirada.

Si alguien viviese como yo, las novelas románticas no habrían existido nunca.

Pon tu mano en un horno caliente durante un minuto y te parecerá una hora. Siéntate junto a una chica preciosa durante una hora y te parecerá un minuto. ESO es la relatividad. La gravitación no puede ser la causa de que la gente se enamore.

2 comentarios:

Juan dijo...

Otra excelente biografía... Gracias
Click

agus26 dijo...

Gracias, me puedes pedir la biografia que quieras que la colocare.
Vi tus blogs tambien , muy buenos. saludos